| Hoy soy propiedad de Amparo y Ramón,
dos infanteños enamorados de la tradición y el trabajo
bien hecho, pero también del arte y la comodidad modernos,
empeñados en devolverme mi antiguo esplendor y compartirlo
con cuantos quieran pasar unos días en alguna de mis acogedoras
habitaciones.
Amparo y Ramón me adquirieron en 2003 y acometieron una
compleja labor de restauración, respetando
mi estructura original y sacando a la luz algunos elementos que
habían permanecido ocultos, como el aljibe, el pozo o las
columnas del antiguo patio, y restaurando artesonados y tarimas
centenarias.
El resultado es un singular alojamiento con encanto
que me permite ofrecer a quienes me visitan
6 habitaciones diferentes dotadas de todas las comodidades,
y unas estancias comunes pensadas para el descanso, la tranquilidad
y el disfrute. |
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